1910: Puebla, cúspide de la lucha antirreeleccionista (primera de dos partes)

Las primeras páginas de la Revolución Mexicana fueron escritas por los hermanos Serdán, en el Estado de Puebla. Sus ideas libertarias configuraron uno de los movimientos antirreeleccionistas más importantes para la causa maderista, así como el preludio del combate armado contra la dictadura porfirista. Como reconocimiento de este hecho histórico, el 18 de noviembre de 2010, los tres poderes de la Unión declararon al estado de Puebla como Cuna de la Revolución.

A 109 años del inicio de esta gesta revolucionaria, vale la pena reflexionar sobre el legado ideológico y político de Carmen, Natalia, Aquiles y Máximo Serdán, cuyas ideas, sobre todo las de Aquiles, marcaron en muchos sentidos la ruta del maderismo y hoy, recobran fuerza en el marco del momento histórico que vive México.

Los hermanos Serdán crecieron en un ambiente en extremo liberal para los cánones de la Puebla de aquella época. En primer lugar, por la enorme influencia de su abuelo materno, el General Miguel Cástulo Alatriste, abogado liberal, profesor de Derecho en el Colegio de San Juan de Letrán, diputado del Congreso Constituyente de 1856 y Gobernador de Puebla. Contemporáneo ¾y seguramente amigo¾ de figuras como Ignacio Ramírez, Guillermo Prieto y Manuel Altamirano, Don Miguel Cástulo Alatriste inculcó una “férrea” educación liberal a sus nietos, sobre todo a Aquiles (Olmedo, 2010).

En segundo lugar, por la influencia de su madre, Doña Carmen Alatriste, hija de Don Miguel Cástulo, “prototipo de mujer liberal”, según diversos historiadores (Flores, 1976). Estamos hablando de una mujer que “pintaba, hablaba francés y tocaba el piano”, que leía asiduamente y que destacaba en reuniones por su “aguda conversación”.

En tercer lugar, los hermanos Serdán tuvieron una gran influencia de su padre, Don Manuel Serdán Guanes, otro “liberal férreo” con tendencias “anarquistas”, estudioso del derecho, con un amplio bagaje en lucha contra los invasores franceses y de convicciones liberales y sociales similares a las de la familia Alatriste. Don Manuel Serdán, además de ser cofundador del Partido Socialista Mexicano fue autor del periódico La Revolución Social y del Manifiesto titulado La Ley del Pueblo, en el que hacía un llamado al reparto de tierras, el fomento a la industria nacional, un salario justo para los trabajadores, la supresión del ejército y la educación obligatoria. Algunos historiadores consideran que esta Ley puede ser considerada como el “antecedente” de la reforma agraria.

A esto hay que sumar tres hechos clave que marcaron el “despertar revolucionario” de los hermanos Serdán, particularmente de Aquiles: la lucha antirreeleccionista impulsada por los hermanos Flores Magón (a la que Aquiles se sumó al organizar el Club Antirreeleccionista Luz y Progreso de Puebla); la brutal represión a la huelga de las mineras de Cananea, en Sonora, en 1906, y la de las fábricas textiles de Río Blanco, en Veracruz, en 1907; y la publicación del libro de Francisco I. Madero, La Sucesión Presidencial, que enarbolaba la bandera que se convirtió en la chispa detonadora del movimiento armado: “sufragio efectivo, no reelección”.

Aquiles termina por convertirse en uno de los principales aliados de Madero en el impulso al movimiento (partido) antirreeleccionista en Puebla y Tlaxcala, organizando un amplio apoyo a la causa por parte de los obreros organizados y estudiantes en la entidad.

El éxito de la gira de Madero a Puebla, ya como candidato a la presidencia por el Partido Antirreeleccionista, en mayo de 1910, le permitió a Aquiles consolidar su liderazgo en el movimiento. Muchos historiadores consideran que Puebla “resultó ser la cúspide de la lucha entirreeleccionista” (La France, 1980). Incluso el mismo Madero llegó a afirmar que en Puebla “presencié la manifestación más entusiasta y vehemente del sentimiento nacional”.

La reacción del gobierno de Díaz fue inmediata: perseguir y eliminar el movimiento antirreeleccionista en Puebla y encarcelar a Madero e impedirle participar en la elección de junio. En ese momento, Aquiles Serdán tuvo claro que la única forma de evitar la reelección de Díaz era mediante un levantamiento armado.

En la siguiente entrega abundaré sobre el papel determinante de Aquiles Serdán en los hechos que desembocaron en el inicio de la gesta revolucionaria del 20 de noviembre de 1910.

Fernando Manzanilla

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