Conciencias

El Presidente debe registrar, un triunfo claro de su estrategia,  con la que impulsa una transformación radical en los comportamientos de los mexicanos y en los de su gobierno para tomar decisiones de interés público.

La Corte de Justicia también.

Juzgar a los anteriores presidentes no es, a esta fecha, una tarea por realizar.  Ya se realizó, y en los últimos meses, los ex presidentes ya fueron juzgados por la opinión pública. 

Esto se logró desde la promoción mediática para motivar que el pueblo bueno, expresara, a través de una consulta popular abierta a los electores mexicanos, si deben o no, por corrupción, llevarse a juicio jurídico a los anteriores presidentes, 

La sola promoción, ya los juzgó. Si irán o no a los tribunales, no depende de eso.

De hecho en la opinión general del pueblo bueno, todo político, en cualquier nivel, es transa, corrupto..abusador de la confianza depositada. Varios están o han estado hasta en la cárcel, aunque, no un presidente.

La promoción directa del Presidente, la reiteración diaria, durante un plazo amplio, motivó al debate público a revisar si habría materia de corrupción en el mandato de cada uno.  La duda, por si sola, inició el juicio, la propaganda, funcionó y ahora es vox populi, lo que se quería consultar.

La  utilidad ética, de la consulta, sería construir una experiencia significativa, para que, las conductas de los servidores públicos y del pueblo, cambien totalmente y no coincidan en la corrupción, como medio de resolver sus necesidades. El sustento sería jurídico y estaría radicado en la frecuencia de la impunidad.

Esta experiencia adicional, confirma lo inédito, audaz y capaz de la nueva etapa que hemos iniciado en la historia nacional, especialmente en la salud moral y ética de los mexicanos, de la que hacía falta ocuparnos.

La consulta va y sus resultados, no deberían ser, solo un alivio para la tranquilidad de nuestras conciencias, porque, en el arca abierta, hasta el más justo peca. Debemos dedicar mucho trabajo para que, esto que ahora escandaliza, sea un ejercicio cotidiano en la igualdad de todos los seres humanos, que, como nos lo demostraron los revolucionarios franceses, tenemos, todos, sangre de color rojo. Nos deben acercar más a la espada de Damocles.

La corrupción no debe ser conducta ni frecuente, ni aceptada, ni impune. Sus efectos en la cultura política de los mexicanos son perniciosos, devastadores y nos colocan en la contradicción máxima de la lucha fratricida estéril por el desperdicio y los abusos.  

Por eso necesitamos cambiar las bases sobre las que, decidimos en lo público.

Debemos evitar caer en la tentación de utilizar discrecionalmente, las capacidades de la inteligencia humana que son generosamente flexibles, cuando así uno lo  decide.  Porque, decidir es casi siempre, un acto racional que implica una elección, una selección y por lo mismo lleva implícito un acto de juzgar, lo que no significa un acto de justicia.

Decidir también,  es un acto de dominio para quien decide, pero no siempre para quienes se dirige lo decidido. Enfatiza la capacidad de hacer, pero no la calidad ni la utilidad de hacerlo.

Expresa una voluntad de interpretar, a modo, lo que se decide, porque la selección de la circunstancia o el contexto de lo que se decide, lleva una intencionalidad de acomodar lo que se va a decidir.

Por eso, la escritura antes de decidir y juzgar nos motiva a una revisión de las calidades, no de las capacidades, de quien juzga. …¨el que esté libre……..que arroje la primera piedra…¨

La sabiduría popular también lo refiere, cuando aconseja….¨.antes de mirar la paja en el ojo ajeno…mira la viga que tienes en el tuyo…¨

Calificar la conducta de quienes han recibido la confianza del pueblo, debe ser un ejercicio diario, pero deberá partir de una calidad diferente, en los dos.

Y la consulta no solo busca formular un juicio sobre la legalidad o no de las conductas, ni se merecen o no castigo, también conlleva construir experiencia para que, no volvamos, como pueblo a estar en la difícil calidad de juzgador, aunque tenemos derecho y aunque estén las leyes.

Por eso, participar en la consulta, no solo será decir si, o no, si se deben esclarecer actuaciones, debe heredarnos aprendizajes para que, recordemos que además de la sanción legal, estará siempre la de la gente y esta, debe ser, razón suficiente para evitar conductas contradictorias a su confianza.

La promoción de la consulta, fue un juicio popular.. el solo hecho de juzgar ya condenaba y ponía la penitencia. Aprovechemos la oportunidad para evitar que tengamos que volver a consultarnos lo mismo.

Ojalá y lo entendamos.

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