Decisión inteligente y justa

Todos los días, dijo Tío José, muchos hombres y mujeres salen temprano con la ilusión de llegar rápido a su escuela. No importa sean jóvenes o viejos, sanos o enfermos y menos interesa si está cerca o lejos su escuela. Es más la emoción cuanto más lejos y difícil de acceso esté su Escuela.  Pero ese día fue diferente..cuenta Tío José… vinieron a avisarme que habían matado a un maestro y varios compañeros fuimos a ver que pasó.

En el camino supimos que podrían ser varios y que  habían abusado tumultuariamente de unas maestras. Nos dolió esa injusticia, pero nos dolió más el daño que dejaron en la mente de sus niños porque frente a ellos habían hecho todas esas canalladas…   la voz se hizo grave y el ceño fruncido en este profesor rural, mi tío abuelo, Don José León Ramírez Benavides, a la postre uno de los fundadores más enérgicos de las primeras formas del sindicato de maestros.

Nací en un hogar de maestros y compartí con ellos, ese entusiasmo y disciplina cotidianos  de ir a la escuela. Muy pequeño iba montado en un rebozo en la espalda de mi madre Margarita a su escuela, Ella erguida, siempre por caminos lodosos, con su paraguas abierto en una mano y colgado del mismo brazo su ¨arganita¨ donde, venían su cuaderno de avance programático, su lista de asistencia y libros, bagaje institucional de todo profe y en la otra sosteniendo a Jorge mi hermano mayor, ahora profesor de 53 años de servicio.

La historia ya la había escuchado de otro enorme maestro Don Atalo de Santillana, amigo del Tío Josè. Los dos fueron los voceros de una conciencia y custodios del ejemplo de esos maestros mártires de la Educación. Lo hicieron bien, al menos aquí en Teziutlán y en Puebla no olvidamos su sacrificio.

Fueron tres los asesinados, otros, mochados de una oreja o de la lengua, heridos, se escaparon de ese teatro del fanatismo. Varias maestras vejadas en su honra y todos los demás profesores, dijo, ¨encabronados, hijo, no era para menos ¨, ..¨mi mayor orgullo, haber venido al frente del cortejo fúnebre y pedir hiciéramos alto, frente a Catedral, el símbolo de nuestra fé,.. eso también me hirió mucho hijo, porque los cristeros la traicionaban¨.. ¨cumplí con el sagrado deber de pronunciar la oración fúnebre en su honor… Me callaron las campañas, tristes en su tañido pero perversamente echadas al vuelo para que nadie oyera y para que la historia no escribiera¨… ¨apenas pude terminar y en friega, en un caballo de alguien, huimos para la montaña…porque esos falsos amigos del Cristo al que convirtieron en espada del fanatismo estúpido, habían puesto precio a nuestra cabeza¨…

Cada año recuerdo esa platica, apenas comienza noviembre. 

Una vez, José Motte Ruíz, secretario del Ayuntamiento, con la autorización de Don Ramoncito Tapia el presidente, elevaron un monumento en memoria de esos maestros, luego sus restos fueron reubicados en la Plaza Cívica y ahora su sacrificio será recordado para siempre, en la carretera a Nautla por la cual buscamos el Sol de la Tierra Caliente, cerquita del Carmen y del  Panteón, por donde vinieron en 1934, los tufos de la segunda Cristiada que desde Altotonga, pasando por Xiutetelco y hasta Teziutlán, vinieron a consumar esos odios de quienes quisieron hacer de la religión instrumento de dominación forzosa.

El nombre de MAESTROS MARTIRES DE LA EDUCACION quedará para siempre en esa carretera, por donde también sube siempre la ¨parrazon¨ y se llega al Carmen a la casa de la Maestra Nievecitas González, una de las maestras, mártires de esa misma página, a la que, no se recuerda abiertamente por temor a seguir hiriendo su honra y  también justo al pie de la Universidad a la que, sin haber conocido, al defender la libertad de creencias y de Educación ayudaron a consolidar.

En la Historia importante de los pueblos no hay casualidades, hay decisiones de inteligencia y justicia. Por eso cuando Carlos Peredo Grau decidió sugerir al Gobernador Barbosa que esa carretera a tierra caliente honrara esos testimonios  de amor a la niñez y la juventud, nos dio la oportunidad de dar nuevos entendimientos a su ejemplo. Don Carlos logró en un solo sitio, en un solo hecho, integrar la historia de un magisterio siempre en lucha por la Educación, con las nuevas realidades educativas  que ahora hacen de Teziutlán, la metrópoli educativa mas importante y eficiente de toda la región oriente de nuestro país y por supuesto una comunidad de libertades, donde nuestros maestros, nuestras maestras, pueden construir una comunidad próspera y justa. A eso entregaron su vida Carlos Sayago Hernández, Carlos Pastrana Jiménez, Librado Labastida Navarrete y el dolor ¨in pectore¨ que se convirtió en energía,durante todo su magisterio,  de las maestras mártires de la Educación, como la enorme y católica maestra Nievecitas González.

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