En la historia de la democracia norteamericana hemos visto prácticamente de todo, un presidente asesinado en la plaza Dealey en Dallas Texas, un presidente que tuvo que renunciar al cargo por el Watergate, en sus filas también hay un actor del cine western como presidente y los amoríos del presidente con su becaria. Vimos la llegada a la Casa Blanca del primer afrodescendiente. Y cuando hasta un showman como Donald Trump ganó las elecciones presidenciales, el millonario excéntrico conocido por sus excesos y escándalos sexuales, sus comentarios racistas y su retórica malintencionada.

Trump ha sido presidente de Estados Unidos de América en los últimos cuatro años, bajo el lema Make America Great Again. Inició la construcción del interminable muro con México, se distanció con los líderes mundiales, prácticamente con medio planeta, empezando con China y Rusia, y especialmente ha sido reconocido por su cinismo a la hora de gobernar. Bajo su gobierno hemos visto las luces de la Casa Blanca apagarse, hemos visto a jugadores de futbol americano, afrodescendientes, ser suspendidos por cantar el himno nacional, hincados en señal de protesta.

Prácticamente hemos sido testigos del show en manos del rey de la televisión norteamericana, hemos sido los homovidens del juego de la televisión del norte. Lo vimos encumbrarse y así como ganó la tele, las redes y el espectáculo mundial, está a punto de caer. Donald Trump no comprendió que la serie televisiva debe ser dinámica, llena de nuevas propuestas, nuevos escándalos, nuevos chismes, para pronto nuevo show, a nadie le gusta la misma cantaleta y el pasado mes de noviembre, el showman perdió el rating.

De todo pasó desde entonces, se negó a aceptar la derrota, le han bajado la señal del canal de televisión, twitter simplemente le canceló las cuentas, pero lo increíble llegó a la política como espectáculo, el día que el Congreso de los Estados Unidos calificó la elección presidencial en la que Trump fue derrotado por el demócrata Joe Biden. Las instalaciones fueron tomadas por un pequeño grupo de seguidores del actual presidente de los Estados Unidos. El resultado cuatro muertos de los que nadie habla, cuatro rostros que serán olvidados, cuatro nombres que serán una cifra en el imaginario político.

Qué pasará con el rey del show, ya no es pregunta, el señor ha sido despedido del cargo, y seguramente veremos un juicio por malversación financiera, evasión de impuestos y si las cosas se le ponen difíciles hasta seremos testigos de su divorcio con Melania Trump.

Sin duda, la política es un espectáculo y hasta los expertos pueden como Trump pueden perderlo todo.

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