El ferrocarril y el pulque dos motores del México del siglo XX

Por Julio Cesar Alfonso Ruiz

Dedicado a Daniela Cecilia

A lo largo de diferentes lapsos de la historia del estado mexicano una serie de bebidas han sido de la parte idiosincrasia e identidad de la nación algunas de ellas tan arraigadas en el imaginario colectivo de las comunidades e inclusive se han considerado bebidas nacionales. Algunas de ellas han sido estigmatizadas cuando fueron conocidas por el viejo mundo y a pesar de esa estigmatización continuaron siendo producidas y consumidas por las personas de diversos estatus sociales de esta forma volviéndose parte fundamental de la historia oral y vida cotidiana de la comunidad. 

Una de estas bebidas es el pulque una bebida de suma importancia en el periodo prehispánico de México (en ese entonces Mesoamérica), en esa época era parte fundamental de la vida ritual y las ceremonias celebradas en fechas específicas y de relevancia para las culturas de la época. Su consumo restringido para ciertos estatus sociales y existían reglas para su consumo permitiendo tomar solo cuatro porciones de la emblemática bebida, los excesos no se permitían y toda aquella persona que no respetaba las normas eran castigadas con severidad.

Una de las propiedades atribuidas al Pulque (en náhuatl Octli) era el don divino de la comunicación con el mundo de los dioses por ello también se ofrecía en ceremonias y alegorías de las mismas plasmadas en pinturas como la de los bebedores de Cholula y el juego de pelota 7 de Tajín. Entre algunas de las personas a las cuales se les tenia permitido consumir la bebida fuera de fechas ceremoniales era a los ancianos mayores de 52 años, quienes ofrendaban al fuego parte del pulque a ingerir

El pulque era obtenido mediante la fermentación de la dulce savia del maguey. Debido a la embriaguez que ocasionaba, se convirtió en la principal bebida alcohólica en Mesoamérica, y a su alrededor se conformó un complejo culto religioso. Su creación fue atribuida a personajes míticos: los más importantes eran la pareja formada por Mayáhuel, diosa del maguey, y Patécatl, descubridor de las raíces conocidas como ocpatli, “medicina del pulque”, las cuales se utilizaban para incrementar las propiedades embriagantes de la bebida. Sin embargo, eran numerosos los dioses menores que representaban al pulque, 400 según la mitología. Cada uno encarnaba una de las múltiples formas en que los efectos del alcohol se manifestaban en las personas, pues había quienes cantaban, alardeaban, saltaban, dormían, reñían o lloraban. (Matadamas:66)

En el periodo virreinal esta noble bebida como la llaman algunas crónicas españolas era consumido desde el palacio del mismísimo virrey hasta el hogar del más humilde trabajador siendo bien adoptada por los (as) españoles (as) inclusive en algún momento fue considerado como alimento de primera necesidad. La pureza de esta bebida inclusive fue de uso medicinal, estando reconocida por la Real Hacienda con utilidad del rey y del público que lo consumía en su vida cotidiana. 

Por las virtudes y recursos económicos provenientes de ello aprobaron las ordenanzas de pulques en el año de 1671, para la regular el número de las pulquerías existentes en los corregimientos y la justicia que debería aplicarse a los infractores de la convivencia. La producción del pulque genero verdaderas fortunas económicas, por ejemplo, la de la región de “Apan” a la que pertenecía Teziutlán fue de importancia en el corregimiento de Puebla, inclusive esta bebida financio parte de los gastos de la independencia del imperio de México nombre original de nuestro país. 

La hacienda pulquera de Diego Manilla oriundo de Teziutlan, fue una de las financiadoras del sueño de independencia de estas haciendas, en la nueva etapa de la vida nacional:

La llamada “bebida de los dioses” formaba parte de la alimentación diaria de todas las familias, sea cual fuere su clase social. Por siglos llegó a la capital mexicana y a gran parte de las ciudades de provincia a lomo de mula; después, por medio de los vagones del ferrocarril. Fueron las haciendas del estado de Hidalgo las que más sobresalieron en su producción, con cuyas ganancias sus dueños se convirtieron en verdaderos magnates. (Lozada,2016:25).

En el porfiriato y la ampliación de la red ferroviaria de nuestro país la cual fue de gran eficacia no como la locura que generara un ecocidio y un etnocidio promovida por la 4T llamada (Tren Maya) que de maya no tiene nada, este proyecto de progreso económico permitió el transporte de pulque fresco del interior del país a la capital. De nuestra ciudad y región se transportaba pulque en los coches de correo express para llegar con pureza a la capital del estado y país al mismo tiempo fue el precursor de las cadenas cerveceras como Grupo Modelo que en su inicio vendía y distribuía pulque.

La actualidad pone nuevamente en el mapa a esta bebida nativa de nuestro país y ciudad en el público a forma de rescate gastronómico en proyectos de jóvenes emprendedores como Pulque Quiero que busca desmitificar los mitos y estereotipos de esta bebida de importancia en la identidad de nuestro México. La revaloración de nuestra identidad sabores y aromas es una parte importante para que los patrimonios de los que somos herederos (as) se perpetúe para el futuro.

Bibliografía

Lozada León, Guadalupe (2016) “El pulquero” en Tylor vs Santa Anna, Relatos e Historias en México, núm. 93.

Matadamas, Mirsa Islas Orozco y Martha Soto Velázquez, “La escultura del dios del pulque del Antiguo Palacio del Arzobispado de la ciudad de México”, Arqueología Mexicana núm. 137, pp. 76 – 80.Vela, Enrique (editor), “El pulque”, Arqueología Mexicana, edición especial núm. 57, pp. 66-73.

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