El Jinete del Caballo sin Cabeza (Fábula Pánica)

Antes del 5 de marzo, Puebla era un estado dominado por la narrativa de los políticos.

Pero sobrevinieron tramas inéditas y novedosas.

Tramas delirantes como un uppercut demoledor de Mike Tyson.

Primero fue la marcha estudiantil que congregó a decenas de miles.

Luego, cuatro días después, la desaparición novelesca de las mujeres.

Más tarde: este pantano en el que estamos metidos y que tiene su origen en un murciélago del Mercado de Mariscos y Animales Exóticos de Wuhan, en China.

(Como bien lo escribió Salvador Elizondo, el Emperador Amarillo, del imperio chino, fue el inventor de las mariposas, la escritura, las mujeres y el mundo).

Todo cambió tan rápido en tan pocos días que no nos reponemos de la sorpresa.

Cuando se dio la marcha estudiantil pensamos que nada borraría ese recuerdo.

Cuando durante 24 horas desaparecieron las mujeres, se evaporó en un suspiro lo anterior.

Y ya con el Coronavirus los dos movimientos parecen recuerdos añejos e inverosímiles que alguna vez existieron.

¿Dónde quedaron los políticos?

En la Era Paleozoica, cuando los animales con concha cedieron el paso a los grandes reptiles y a las coníferas.

Todo parece tan extraño como un día normal.

¿Y qué ocurrirá precisamente cuando salgamos de nuestras cuevas para reintegrarnos a esa normalidad?

¿Cómo será el mundo cuando termine nuestra cuarentena?

¿Qué narrativa política sorprenderá a los sobrevivientes del murciélago de Wuhan?

Todos, absolutamente todos, han sido rebasados.

Las Mañaneras son un buen ejemplo de eso.

O los Calderones y los Noroñas en las redes.

Qué viejos se escucha sus discursos.

¿De qué Mezozoico los sacaron?

Hacia octubre iniciará formalmente el proceso electoral de 2021.

¿Cómo sorprenderán al respetable si sus discursos caducaron?

¿Cómo se moverán en escenarios tan novedosos como el que está dejando el Emperador Amarillo?

Antes del Coronavirus, el presidente López Obrador tenía las riendas del caballo en las manos.

Sabía cuándo jalar, cuándo soltar.

Hoy el caballo se volvió indomable.

Es, quién lo dijera, un caballo salvaje mongol.

(Como esas manadas que fueron detectadas en los alrededores de Chernóbil, como esos equinos que solía domar Gengis Kan).

El virus que ataca a ese caballo es el del quebranto económico, que ha empezado a meterse en los huesos, en la grasa, en la pelvis y en las nervaduras.

Es un caballo tocado por la fiebre amarilla y pronto terminará por enfermarse.

Algo tendrá que hacer el gobierno de AMLO para evitar que ese caballo doble las patas.

El brillante economista Santiago Levy parece tener la receta.

En un reciente ensayo publicado en Nexos, Levy dibujó una salida viable que se contrapone a los remedios salidos de Palacio Nacional:

“La crisis pegará directamente a los ingresos de los trabajadores. Nuevos proyectos de inversión pública son muy lentos para ser útiles en este contexto. Expandir la cobertura y la generosidad de algunos programas sociales pasa por alto que muchos de sus beneficiarios no serán directamente afectados por la crisis. Sin duda se requiere una expansión del gasto público para sostener la demanda agregada, pero focalizada sobre los grupos directamente impactados por la recesión”.

Sin caballo no hay rienda.

Sin rienda no hay jinete.

Sin jinete no hay rodeo.

Y sin rodeo, el 2021 se ve como la Casa Usher: con una endeble democracia enterrada viva a la manera de Lady Madeline.(Las consecuencias, ay, serán inenarrables).

La otra receta para salir de la crisis es la del general Aspirina —que ha ganado mucho consenso en Palacio Nacional—: ante un dolor de cabeza, el general recomienda simplemente cortarla.

Al principio dolerá, pero al final otro dolor —más brutal, más agudo— eliminará el de la cabeza.

Día 11 de la cuarentena. Leo fragmentos de un poema peruano y descubro, horrorizado, demasiadas, terribles, semejanzas con lo que estamos viendo: La ciudad va a estallar, Flora (…) / Alguien ha colocado bombas de tiempoen los grandes almacenes. / Han asesinado al Cardenal. / Se ha sublevado la tropa. / La temperatura ha alcanzado los 35 grados. / Han cerrado el Parlamento. / Descubierto al hombre más viejo del mundo. / Los angeles hacen sonar sus trompetas espantosamente / Separaron a los siameses, Flora. / La inflación es otra bomba de tiempo. / Ha renunciado el Primer Ministro. / El tigre de Bengala está prácticamente extinguido. / La ciudad va a estallar, Flora, / cierra los ojos, abrázame, / no voltees la cara por nada del mundo.

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