El poder de las mujeres

TEMARIO DE LA ELECCIÓN 21

La sociedad actual mantiene un remordimiento central en su conciencia: el derecho de las mujeres a ejercer su soberanía, individual y de género, porque siempre ha sido por concesión, cuando debería ser por reconocimiento.

Conceder o reconocer no son lo mismo. No valen lo mismo. No duran lo mismo.  No sirven para lo mismo.

Este es el pecado original. Ahora que ellas trabajan por ese reconocimiento, no sabemos como administrar ni ese cargo de conciencia, ni las potencialidades de su inclusión en condiciones de verdadera igualdad y certidumbre.

Hasta ahora las mujeres son un concepto de exclusión que las someten a un roll social, que puede llevarla a la santidad del altar, pero no al bienestar terrenal.  Pocas naciones tienen una política de estado, clara, concreta y solidaria para las mujeres y las responsabilidades que cumplen. 

Fuera de ésta obligación, aun no atendida,  queda y muy significativo, por cierto y justo, el reconocimiento de la maternidad, que, también, en la época de la posverdad, poco a poco, se ha ido diluyendo, a lo mejor por la vorágine de las complicaciones e inseguridades por conseguir sobrevivir en una sociedad que nos obliga a pensar de que, todos, tenemos que competir contra todos.

Le echamos la culpa a los valores. Su desconocimiento, su incomprensión, su ausencia, su utilización a conveniencia.  Pero, es solo una excusa que dilata el encuentro con la verdad. La competencia nos ha vuelto insensibles o por lo menos nos dificulta expresarnos y nos confunde con el pago normal de protección, tutela o acompañamiento a quien solo se le concede obediencia o sometimiento.

Las mujeres han iniciado en México un nuevo camino para ese reconocimiento. No todos lo entendemos, no todos sabemos bien hacia donde las conduce.  Lo que debemos saber es que no pueden ir solas. A ninguno sirve que vayan solas.

Por eso, en el centro ineludible, moralmente indispensable, de toda la acción pública y de toda campaña política debe estar la definición de una política del estado mexicano para las mujeres mexicanas.

Para los aspirantes, para los candidatos, el deber impostergable de proponerla, ahora que, parece no estan bien claros los objetivos femeniles en una transformación que aún no entiende su verdadera importancia y que se ahoga solo en su potencial de ser el 52% de votantes y parece que se asusta con la sola idea de que un día, solo un día, nos abandonen, nos pongan a prueba sobre el verdadero valor, la verdadera aportación de las mujeres a la vida cotidiana, de hoy y de siempre.

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