El reto tecnológico que nos deja Covid-19

La crisis generada por el COVID-19 no sólo ha afectado de forma importante la cuestión sanitaria, ya que el confinamiento de millones de personas alrededor del mundo ha generado más modificaciones a nuestro estilo de vida, los cambios personales, sociales, económicos aún no podemos cuantificarlos, lo cierto es que difícilmente podremos regresar a como estábamos el año pasado.

Es cierto que la llegada del virus esta provocando que cambiemos nuestras actividades, pero también debemos reconocer que este cambio de paradigma nos ha obligado a buscar nuevas alternativas para continuar nuestras actividades y ahí es donde debemos innovar y establecer métodos y alternativas viables.

La tecnología es una gran herramienta para continuar nuestras actividades, sobre todo laborales y académicas; sin embargo ¿estábamos preparados para un cambio tan drástico como este? La respuesta es no.

Entre los retos que nos enfrentamos cabe destacar la impartición de cursos en línea por instructores insuficientemente formados o preparados; la dificultad para adaptar los planes de estudio y las actividades de (educación y formación técnica y profesional a formatos en línea); la falta de acceso a Internet y a equipos de TIC (tecnologías de la información y comunicaciones) para facilitar la enseñanza y la formación; la dificultad para evaluar; y, por último, la imposibilidad económica en muchos casos que limita su formación y la reciente utilización de plataformas en línea para estudiar.

Nos estamos dando cuenta que el uso de tecnología es limitado, por más que día a día la utilizamos, no la hemos explotado para fines productivos. Nos limitamos a utilizar el intenet para ocio y entretenimiento y por las horas de uso pensamos que estamos utilizando las TIC cuando realmente estamos sólo consumiento redes sociales y video. Incluso los más jóvenes que decimos que son nativos de internet, nos pertacamos que no conocen el uso de plataformas educativas.

El reto al que nos enfrentamos es enorme, modificar ahora nuestro uso tecnológico para enfocarlo a desarrollar competencias educativas y laborales que permitan desarrollar conocimiento y continuar produciendo en nuestros centros de trabajo. Las herramientas existen, sólo falta que las aprovechemos. 

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