Empleo

De la pobreza dicen los maestros de la Economía, solo se sale cuando se tiene un empleo permanente y remunerado.  Para crear empleos se requiere inversión y para la inversión el prerequisito es ahorra.

Estos días son difíciles de entender y aceptar porque el pais, después de varios años de crecimiento económico, señala que 2019 fue un año de lo contrario.  No creció la economía nacional por dos razones fundamentales: Los empresarios no invirtieron a lo largo del año, y los empresarios dirán que fue por el ambiente de desconfianza y confusión.

De la desconfianza, incertidumbre y confusión ya nos hemos ocupado varias veces. De la falta de inversión del sector privado apenas se ocupara el debate público.  Pero habrá muchas lecturas, lo cierto es que aparejado a la no inversión y al no crecimiento de la economía, ha ido descendiendo la tasa de empleo y el número de empleos que se ofrecen en el país.

Las cifras son ya alarmantes.  Por un lado no hay empleos que se ofrezcan y esto incrementa el número de mexicanos que de por sí, no tienen trabajo, cuando están en edad de trabajar y cuando  en otro tipo de economía, deberían estar trabajando. Esto complica todo tipo de Política Económica, porque hace imposible lograr sus objetivos.

La urgencia de trabajar  no es nueva. Si de algo sabemos los mexicanos es de ese tema. Pero atender esta demanda urgente requiere inversión privada.  Hace tiempo, el gobierno con su inversión pública intervenía directamente en la economía invirtiendo y generando empresas. Eso es historia pasada.  Ahora solo lo hace en las empresas paraestatales y en las obras públicas que en este primer año han sido pocas.

No hay economía en todo el globo terráqueo que pueda crecer si el sector privado no invierte en actividades productivas y genere mas empleos o al menos conserve los que ahora ya están.  Los analistas más respetables sugieren que los sectores, público y privado deben trabajan en una estrategia común.

A la fecha, los inversionistas privados han ofrecido invertir para apoyar a la Economía y de manera indirecta a los objetivos de la 4 T, pero no lo han hecho. 

Tradicionalmente el motor que sostuvo el crecimiento de nuestra economía qué una ecuación que señaló que por cada peso que invirtió el gobierno, el sector privado invertía 8.  El problema es claro, la orientación económica contemporánea de la mayoría de gobiernos restringe el papel de la inversión del gobierno y orienta su inversión al gasto social, dejando la inversión solo para la empresa paraestatal y para las clásicas responsabilidades de construcción, mantenimiento, conservación o incremente de los servicios y las obras públicas.  Lo cierto es que en estos días también los recursos del erario federal se han restringido, por condiciones de productividad en sus empresas estatales.

La inversión baja del gobierno y la prácticamente nula inversión privada estancó la economía este año.

2020 será un año entonces difícil para hacer que crezca la economía nacional y por lo tanto para incrementar el volumen de empleos disponibles y atender la urgente demanda de la mayoría de mexicanos en edad de trabajar, de los cuales, la ecuación tradicional sigue siendo el que de cada tres mexicanos, solo uno trabaja y la mayoría de ellos no lo hace en empleos permanentes y remunerados.

Esperemos que en la segunda mitad de este año, el gobierno incremente su inversión y que haya disminuido la desconfianza socarrona del empresariado mexicano que dice que invertirá pero hasta ahora no lo ha hecho.

Por supuesto que estos temas serán de los más importantes en la próxima elección de junio 2021.

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