En estos días, los futuros gobernantes municipales asisten a  cursos de capacitación. Es una buena intención, la más de las veces,  protocolaria,  de los partidos o coaliciones electorales que los hicieron candidatos.

Pero, de buenas intenciones, están empedrados los caminos.   

No existen fórmulas ni programas de estudios suficientes ni oportunos para hacer que los electos aseguren a los ciudadanos, hayan votado o no, por ellos, gobiernos eficientes, honestos y solidarios, con toda la población.

La capacitación habitualmente es sobre los entramados legales y administrativos para los estilos de gobierno contemporáneos y sus compromisos con la fuente de poder que los llevó a los nuevos puestos.

Poco les recuerdan que, en asuntos de la gente, la fórmula de gobierno, es clara, concreta y firme: Escuchar, atender y resolver, lo que la gente les sugiera, les pida o les exija.

Y eso, es lo que siempre olvidan los electos.

Una vez que comienza ¨su gobierno¨, todo es: ¨mi gobierno¨, ¨mi presupuesto¨, ¨mis regidores, ¨¨mis compromisos¨, ¨mis proyectos, etc.

Ya en funciones, todo es lealtad a ¨mi presidencia¨, o a  ¨mi gobierno¨.  El pueblo solo es referencia para discursos e informes de gobierno.

La separación del gobierno con la población se hace real y evidente. Las familias, poco colaboran,  con un ayuntamiento que decide y actúa, sin consultarlos o al menos invitarlos a decidir en forma conjunta.

Eso eleva los costos de operación para el gobierno municipal y al final, para la gente que tiene que pagar impuestos y derechos, cada vez, mayores.

Y yo creo que hablar de un gobierno honesto, útil y barato, solo tiene que ver con esa honestidad que comienza con incluir a la gente en las decisiones. Después de todos es la gente la que paga todo, hasta los salarios de los que gobiernan, sus viáticos y lujos.

Y esto, no creo, hasta ahora, sea un tema de los cursos de capacitación para los gobernantes municipales electos. 

Y lo que es peor, si siquiera, preocupación de los nuevos gobernantes municipales. Al contrario, la mayoría está pensando en cómo, evitar la injerencia de la gente en las decisiones colectivas.  Ya saben para qué.

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