Gobernar la nueva normalidad

Algún día, regresaremos a una nueva forma de convivencia y coexistencia.  

El encierro nos debería permitir, pensar en lo bueno de estar en casa, reconciliándose con los nuestros, a quienes, por el trabajo, tenía tiempo que no disfrutábamos.  El encierro, tendría que habernos enseñado, ya, a una nueva escala de valor de la vida y también de la muerte. También de la espera y de la impotencia.

Muchas consecuencias negativas nos ha traído el bicho.  No solo en la salud real, también en la salud mental y en la salud económica.  Ha minado y a lo mejor mucho nuestra confianza, nuestra seguridad en todo.   Escondernos del virus, ha servido para muchas cosas más allá de protegernos.

Gobernar en estas circunstancias demanda, métodos y acciones, también inéditas.

Pocos creerían que este bicho modificaría las razones y los procesos de todo gobierno y la relación entre la sociedad y su gobierno. Ha sugerido cambiar los argumentos legales de la tradicional gobernabilidad, por una novedosa forma de construir gobernanza.

Y es que el miedo está en todos.  El bicho, está claro, no entiende ni de jerarquías, ni de solvencias.  Solo reconoce la vida real, la convierte en su hábitat y termina destruyéndolo y destruyendo a sí mismo.  Que ciclos tan perversos.

Hay que definir  la forma de entender esta circunstancia y construir nuevas relaciones que se apartan del acatamiento, nos llevan a la concordia y se apartan de la coerción legal que se convierte en sugerencias de vocación solidaria, responsable y eficiente.

Por eso, creo pertinente y útil, la actitud del gobernador Miguel Barbosa, cuando  reconoció la participación de los poblanos en esta guerra contra el coronavirus.  Estamos dijo ¨Haciendo un esfuerzo de órden, disciplina social y prevención¨, que van dando resultados.  Por eso, tenemos que seguir así y por eso debemos ¨estimular a nuestra sociedad, porque vamos bien¨.

La reflexión del Gobernador Barbosa, es oportuna, pero sobre todo, honesta y real.  Nunca antes, un gobierno poblano había estado sujeto a tantas dificultades colectivas, es cierto.  Pero nunca antes, un gobierno, como el actual, ha dedicado su esfuerzo a orientar las tareas de todos los habitantes.  Es un gobierno responsable, pero sobre todo humano, al que no ha importando ninguna dificultad, ni ha escatimado recursos para atender las necesidades de salud, y al mismos tiempo, las repercusiones negativas que esta pandemia ha creado en la economía y en el ánimo social.

Vamos bien, es la señal de que, hay una total identificación de los objetivos del gobierno estatal con las necesidades reales de los poblanos. Es también un nuevo modelo de atender las urgencias, pero sin sacrificar las importancias.

Estos tiempos hacen coincidir importancias y urgencias en procurar la mejor cultura para proteger al ser humano, fin final de todo quehacer político, fin final de toda preocupación colectiva, fin final de toda esperanza individual y colectiva.

Y sin pensarlo, se ha innovado la forma de gobernar. El mismo gobernador Barbosa lo ha dicho claro:  ¨tenemos que fortalecer el pacto comunitario¨, bajo el principio inteligente de cuidar a los demás para cuidarnos a nosotros mismos.

Y esto ha cambiado ya, las formas de gobernar en Puebla.  Un gobernador comprometido con lo humano, ocupado en construir respuestas que lo protejan, pero sobre todo, respetuoso de la realidad, ¨ tenemos que  cuidarnos más y cuidar a los que están con nosotros y pensar que todos los días tenemos que vencer a un agente enemigo del género humano, producto de comportamientos excesivos del genero humano¨.

Tenemos que recuperar la vida idónea que debimos haber tenido de un mundo donde no hubo el coronavirus,  ni tanto sufrimiento, ni tantas muertes, ni tanta crisis económica¨, y eso no está fácil, porque aun cuando es prioritario, la nueva realidad, nos pedirá hacerlo con novedosos esquemas de colaboración, respeto y convivencia.

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