#GraciasPandemia

La pandemia nos obligó a revaluar la vida interna en casa, a reconstruir y a innovar muchas prácticas familiares. Nos acercó a los hijos, nos reencontró con el trajín cotidiano, que, cuando bien nos iba, apenas disimulábamos los sábados o los domingos.

Hizo de nuestras casas, una oficina, una tienda, un servicio que, también, han sido válvulas de escape para las premuras económicas, consecuencias  del desempleo y la disminución de los ingresos familiares, de una cuarentena de más de 10 meses y nos enseñó a incluir a la internet como miembro real de las familias, por momentos el más importante y nos  adelantó en el encuentro con la tecnología digital y su realidad virtual.  Una realidad que parece que lo es, pero que no lo es, completamente.

2020 fué un año de verosimilitud, una realidad entre real y artificialmente construida y mas o menos practicada dependiendo de la estabilidad económica de cada familia. También ha sido un periodo estratégicamente significativo en la vida de los humanos que nos permitió una comunicación muy parecida a la realidad, pero finalmente no tan real, pero, la única que, apoyó para aguantar el confinamiento y sus consecuencias.

De repente, la conversación digital, suplió las fiestas familiares, reinventó la escuela, las compras y las ventas. Redefinió la forma de ganarse la vida y por supuesto, incrementó el valor y la audacia para intervenir en el debate público, que ahora, integró un nuevo tipo de poder público, al reavivar voces callada. Por eso, muchos aprecian a estos instrumentos digitales porque han ampliado las formas de hacer la vida cotidiana, individual y colectiva.

Hay ya, a estas fechas, movimientos que, a veces en sarcasmos, a veces en serio, agradecen a la pandemia haber venido a revivir perezas y descuidos sociales que nos llevaban en el va y ven de la liquidez social, a ser marionetas de la inmediatez y postmodernidad.  Hay quienes agradecen a la pandemia un nuevo empoderamiento que nos devolvió y multiplicó el poder de intervenir en la discusión pública, porque al darnos facilidad de chatear, dio nuevas fuerzas y sentidos a la voz individual, contra la cual, quienes mandan o lideran la sociedad no tenían esquemas de control y manipulación, porque estaban acostumbrados a dirigirse a una masa colectiva, que ahora se ha desmembrado.

Esta condición en particular, trae de cabeza a los actores políticos, especialmente en el diseño de una campaña electoral, en la que ya estamos y podemos no estar, porque el confinamiento no desaparecerá al menos hasta agosto del 2021. Al final lo que queda es aprender a vivir una nueva vida en la que debemos trabajar para ganarnos ¨el internet nuestro de cada día¨, que recuerda el valor de la santa escritura e incluye,  un artículo más, de la nueva canasta básica para la existencia de los humanos.

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