Ingreso mínimo vital

La crisis sanitaria del COVID-19 se ha alargado más de lo que cualquier bolsillo que no tenía asegurado un ingreso o independiente podría resistir. Aún no tenemos certeza sobre cuándo podremos regresar a esta nueva normalidad donde los sectores de la economía puedan retomar sus actividades. 

Se tienen que plantear nuevas estrategias o incluso retomar algunas de otros países donde el gobierno se ha involucrado más en cuidar a sus connacionales, como es el caso de España, donde a partir de esta semana sus ciudadanos podrán solicitar al gobierno un apoyo económico llamado Ingreso Mínimo Vital. 

En un acuerdo desde el mes de diciembre los partidos de Podemos y el PSOE incluyeron el Ingreso Mínimo Vital dentro de sus agendas como una prestación a los ciudadanos que no cuenten con los recursos mínimos para vivir. Sin embargo, la crisis sanitaria aceleró la situación y a partir de esta semana, podrán solicitar unirse a este programa.

Algunas de las características de este programa son las siguientes: sólo la podrá solicitar una persona por familia; deberá tener un antecedente de haber solicitado algún programa social; deberá ser residente legal; contar con un año de estadía en el país; acreditar que no se cuenta con ingresos o que éstos son mínimos.

Esta iniciativa contó con el apoyo de la mayoría de los partidos incluyendo a la oposición del PP, sólo Vox se abstuvo. Al ser aprobada por el congreso esta prestación es definitiva, no depende del COVID-19, se estima que podrá apoyar a más de 750 mil familias, con un ingreso entre los 462 y 1,015 euros mensuales.

En México ya se empiezan a tener los primeros acercamientos a este tipo de iniciativas que son diferentes a los apoyos que el gobierno federal ha distribuido entre los grupos más vulnerables, como son los adultos mayores, discapacitados y estudiantes. 

La iniciativa que ha propuesto la senadora Patricia Mercado, sobre el Ingreso Mínimo Vital, es para apoyar temporalmente a aquellos hogares que se han visto afectados por el confinamiento, hogares donde no hay ningún adulto mayor, discapacitado o estudiante que no recibe algún tipo de apoyo gubernamental. 

La incertidumbre sobre cuándo terminará el confinamiento o regresar a nuestras actividades, debería estar acompañado de un apoyo gubernamental, el cual no deberá estar sujeto a contraer más deuda o tomarlo de los ahorros de los trabajadores.

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