La ratificación del T-MEC

Este fin de semana continuaron las negociaciones entre el equipo de trabajo que encabeza el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade y su contraparte estadounidense Robert Lighthizer. Hay dos cuestiones en las que aún no logran ponerse de acuerdo, los aranceles al acero y aluminio, así como las relaciones laborales dentro de las empresas.

Incluso el presidente Andrés Manuel habló del tema y se mostró seguro y confiado sobre el papel que están desempeñando los comisionados, sobre qué ceder y qué no. 

La Secretaría de Relaciones Exteriores y la de Economía, sus titulares Marcelo Ebrard y Graciela Márquez respectivamente, se presentaron ante la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores, donde dieron un reporte sobre el avance de las negociaciones.

De acuerdo con lo comentado por el equipo negociador, México no cambiará su postura en cuanto a la obligación a que el 70% del acero y el aluminio sea proveniente de la región de Norteamérica para ser susceptible de quedar exento de impuestos, así como la posibilidad de inspecciones directas o la presencia de funcionarios de Estados Unidos en territorio mexicanos para verificar el cumplimiento de empresas en materia laboral.

La contrapropuesta mexicana es que se constituyan paneles de expertos de los tres países, quienes se encargarían de revisar la implementación de la ley laboral. Los temas referentes a la libertad sindical y los tribunales laborales están más que acordados solo queda el desacuerdo de empresarios y sindicatos respecto a la supervisión de EU en los centros de trabajo, lo que se considera un riesgo a la soberanía política y jurídica de nuestro país.

La postura del senador Ricardo Monreal es que tiene que haber un tratado comercial pero sin ceder soberanía, esto claramente alusivo a existan inspectores extranjeros en las empresas mexicanas.

Incluso el presidente Donald Trump demandó a la presidenta de la cámara de representates Nancy Pelosi de no haber ratificado el T-MEC, ya que los demócratas exigen que se incluyan sobre todo los temas laborales y ambientales por presión de sindicatos estadounidenses, ya que a decir de ellos los pone en desventaja con los trabajadores mexicanos.

También cabe mencionar que Estados Unidos esta entrando a un año electoral, por lo que Trump ha declinado por el momento su decisión de clasificar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas. La estrategia de AMLO sobre no hacer declaraciones en contra del presidente Trump ha sido la correcta, ya que hoy el mismo presidente estadounidense se encuentra presionando a su legislativo para ratificar el tratado.

Confiamos en que el trabajo conjunto de los negociadores del gobierno federal y el senado de la República, permitan garantizar un acuerdo comercial que favorezca la inversión, el empleo y el crecimiento económico, sin poner en riesgo la soberanía de nuestro país. El T-MEC no puede ser visto como un simple acuerdo de transferencia de bienes y servicios sino como un promotor de la mejora de condiciones de vida para los mexicanos.

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