Por Mario Martell

En julio del 2006, la escritora Elena Poniatowska y el novelista, Sergio Pitol, quien vivió los últimos años en la ciudad de Xalapa, cruzaban el parque Juárez en la capital veracruzana. Habían asistido a la Pinacoteca Diego Rivera a la inauguración de la muestra póstuma del extinto Juan Soriano, Arte en Vuelo.

“Poni y Sergio con el peje”, coreaban los peje-fans, relataba en una nota de la Jornada el corresponsal Andrés T. Morales.

En la historia del poder sexenal mexicano desde Juárez y prácticamente de todo el Siglo XX, los presidentes de la República, han buscado legitimarse a través de sus relaciones con los intelectuales mexicanos.

El benemérito de las Américas formó parte del grupo de 18 intelectuales de la Republica Restaurada, en la que hombres como Gabino Barreda, Melchor Ocampo y otros, marcaban el rumbo del ideal de nación.

Justo Sierra fue el hombre de Porfirio Díaz, José Vasconcelos le dio sentido al gobierno de Álvaro Obregón, Carlos Fuentes defendió al presidente Luis Echeverría Álvarez y Octavio Paz se mantuvo cerca de la élite del poder al mismo tiempo que criticaba al Estado mexicano, el ogro filantrópico.

El presidente Carlos Salinas de Gortari gustaba de las tertulias con lo más prestigioso de las letras iberoamericanas, Gabriel García Márquez lo mismo asistía a las tertulias con Salinas, que, con su amigo, el socialista de la isla, Fidel Castro.

Los escritores están lejos del ideal de Diógenes, un anarquista natural, un ácrata que no quiso experimentar el placer o el fango de la cercanía del poder. Los poetas real-visceralistas detestaban también el poder de la república paceana de los poetas consagrados.

La escritora Elena Poniatowska nos sorprendió con un conjunto de declaraciones impetuosas sobre el presidente Andrés Manuel López Obrador, Morena y la 4t.

**Una entrevista que le concedió al periodista Edmundo Cázares se viralizó en las redes sociales.

Entre las joyas que soltó la autora de “La Noche de Tlatlelolco” dijo que las mañaneras “se han convertido en una comedia de equivocación.”
No pensaba Poniatowska en Balzac.

Andrés Manuel López Obrador ha roto esquemas. Su gobierno se sostiene en las mañaneras. En la misma entrevista, Poniatowska reclama que la presidenta quiera dividir a los intelectuales.

Las pocas vacas sagradas nada más no terminan de convencerse del nuevo proyecto de nación. El antropólogo, Alfredo López Austin, es otro escéptico notable. Se siente decepcionado, de que siempre desde el lado perdedor, al ganar, las voces de la izquierda no son escuchadas por la 4T.

Cada tuitazo en la nueva cultura del trending topic se aleja más de la cuarta transformación.

Si Monsiváis viviera, quizás avalaría la reprimenda de Poniatowska a la Cuarta Transformación. Le haría coro Sergio Pitol.

El viejo adagio bíblico, señala, el que tenga oídos para oír que oiga. Quienes soportaron la lucha de la izquierda obradorista desde la academia, creadores, científicos y artistas, estiman que un viraje es necesario.

Comments

comments