LOS PROFES: Semáforo verde

1 Estado en Verde, 16 en amarillo y 15 en naranja. Así comienza esta semana, en la cual, el rojo se ha borrado, pero el bicho no se ha ido.

Hay mucho que aprender y estos últimos días, fueron totalmente contrarios a la lógica de la esperanza.  Se confirmaron en el temor y en la desconfianza. Es entendible aunque no pronosticable.

Los profes, gremio indispensable en el regreso a la nueva vida, normal, que no tendrá nada de normal, ha puesto otra vez el dedo en la llaga y, como siempre, de manera responsable, no celebraron, en ningún sentido, que, el viernes último, Campeche hubiera sido el primer estado en pasar a semáforo Verde.

El semáforo Verde, era, hasta apenas, algo deseable y fue urgente. De nada sirvió.   

El color es lo de menos.  El riesgo es el mismo, dijeron los profes campechanos y ¨no regresamos a clases¨, sentenciaron.

Todos hubiéramos pensado que los profes eran a quienes más interesaría el color verde sanitario, para regresar a clases, porque han sido ellos, el grupo más malinterpretado, el sector  mas criticado y al que, todo, de repente se le volvió dificultad, incomunicación y riesgo, alto riesgo.

La enseñanza de estos días, fue contraria a la lógica de la antigua normalidad.  Y tienen razón.

Desconfían de la honestidad con la que, las autoridades sanitarias estarían  manejando las decisiones sobre la reapertura de actividades.  Muchos piensan, que entrados ya en el año electoral, a las autoridades les urgiría terminar, de alguna manera, el encierro al que nos confinaron desde marzo.  

El debate estaría, para unos, la forma discutible en que fue abordada esta pandemia y los efectos catastróficos en la economía de las familias, que perdieron empleo y salario, son, elementos de una percepción negativa en los mexicanos, que podría afectar, los resultados electorales para los cuales, los riesgos y los costos de por sí ya se elevaron.

Para otros, también es responsabilidad de cualquier gobierno sosegar, lo insosegable, calmar lo incalmable y hacer creer en lo increíble.  Porque no se crea, no es fácil entender las estrategias de terminación de este periodo tan doloroso.

No ha faltado quienes, de  manera festiva, la cuarentena fué un periodo para escondernos del bicho del covid y la reapertura con semáforo verde o amarillo, es para salir a encontrarlo.

Los profes campechanos, por supuesto han sido, de inmediato respaldados por sus padres de familia.  Habrá que ver, ahora, si existe alguna autoridad estatal o federal que los obligue. Lo sensato es, como ellos dicen, esperar que haya vacuna.

Pero además, la conducta de los profes  está en una realidad negativa o difícil, de muchas dimensiones.  Una buena porción de profes, quizá más del 60% estarían en los grupos de alto riesgo.  La obesidad, la diabetes, la hipertensión y la edad, tipifica a un magisterio, bueno, conveniente por su experiencia, pero para esta pandemia totalmente vulnerable.

El magisterio joven es relativamente menor y aquí, nos han dicho varios profes, se resume el fracaso de las reformas educativas, que por un lado, durante más de 14 años, han reducido las oportunidades para que los jóvenes entren a las normales a formarse como docentes y por otro, los fatales exámenes y la anterior reforma, que eliminó, la estabilidad y permanencia de los profes en su trabajo, que fueron, son y seguirán siendo, las razones  más poderosa para abrazar la docencia, de la cual, muchos han dicho, solo saldrían muertos.

Este bicho, nos sugiere, de pasada, cambiar la estrategia para rejuvenecer al magisterio, modernizar la practica educativa e innovar en los objetivos educacionales. Y todo lo ha hecho el bicho.

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