Rendir cuentas no es, siempre, un ejercicio totalmente placentero.  A veces, solo es la obligación de cumplir la obligación.  Sin embargo, la inteligencia sugiere, rendir cuentas, siempre, a tiempo y completas.   Uno debe ser siempre, el principal crítico de sí mismo.

Tres partidos, arribaron con muchas dificultades en un contexto cambiante y por momentos poco democrático, a un debate y competencia que les fue totalmente adverso. Dos observaciones críticas y útiles:

Desde su aprobación, no iniciaron sus trabajos previos, normales a toda elección.  No se preocuparon por construir estructura, ni para que  los electores los conocieran.  Luego, no representaron algo diferente, urgente o conveniente para los electores y por eso,  en los momentos previos, tuvieron evidentes dificultades para conseguir, contratar ó comprar, candidatos y lo peor, no mostraron una oferta electoral clara, concreta y congruente.

PES, a pesar de ser su segunda ocasión, se empeño, una vez mas,  en hacer creer que no era un partido de iglesia ni de feligreses y lo logró. Ni ellos votaron en su favor. Pero no supo identificar a otras corrientes amplias de electores.

FUERZA POR MEXICO, no pudo capitalizar a sus sindicatos, un recurso que al viejísimo PRI le sirvió siempre, o no está tan grande su base de trabajadores o no están identificados con un partido, más allá de su central autónoma de trabajadores.

REDES SOCIALES PROGRESISTAS, no convenció a las clases medias, su objetivo principal, que optaron por los viejos partidos conocidos.  Tampoco los maestros encontraron puntos de identidad, con un partido diseñado para maestros, pero sin una oferta específica para maestros, lo cual es la vieja lección de su antecesor el NUEVA ALIANZA, que RSP, no supo recordar.

Es cierto que obtuvieron algunas victorias locales, pero, a como se puede revisar esta temporada, fueron aciertos de los candidatos, no de los partidos.

Lo único que lograron fue gastarse el dinero que, de los impuestos, la ley les otorgó, para realizar su primera y, ahora lo sabemos, única intervención en un proceso electoral nacional.

Y si algún analista pensó que su creación era una estrategia de la coalición gobernante para dispersar el voto en su contra, la baja votación obtenida, demuestra que, ni para eso, sirvieron, estos tres partidos políticos efímeros.  Un error de las lógicas de nuestra democracia y un gasto inútil en términos de construir nuevas esperanzas.

Ya vendrán otros intentos, porque la legislación electoral lo permite.  Cosas de una democracia plural, inclusiva y circular.

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