Refrendos

ALEJANDRA GOMEZ MACCHIA – REVISTA DORSIA

Enamorarse es empeñarle al otro una parte valiosa que no nos hace falta pero que tampoco nos sobra.

Hay enamorados que como los pignorantes urgidos ofrendan piezas tan raras e irremplazables que quedan rápidamente con los bolsillos vacíos.

El que recibe ese bien de primera mano lo toma tan presto y sin recato, que un buen día se cansa y lo derrocha.

Pronto el logrero subirá el interés hasta que el otro se empobrezca y tenga que seguir llevando a su cántaro más y más tesoros que, como el agua que yace junto al fuego, se evaporan.

Yo perdí muchas riquezas por persistir en la inmediatez de un buen empeño. Y comprendí que la usura es la enemiga más pura de la dulzura.

Con los años me he vuelto una pignorante experimentada: dejo sobre el mostrador mi más cara posesión, que no es otra cosa más que tiempo.

Luego hago un corte y cotejo escrupulosamente el valor intrínseco de lo perdido contra el placer accidental de lo recuperado.

En ese monte de impiedad hoy conservo intacta la reserva de una pequeñísima fortuna que deposité la tarde que me creí en bancarrota.

Hoy ese tiempo está asegurado gracias a las bondades del justo y puntualísimo refrendo.

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