Sólo para iniciados – Juan Bustillos

La reforma educativa, bajo control de la CNTE

Publicado en Impacto.mx

Una de las obsesivas promesas de campaña, la “bien llamada” Reforma Educativa, que, ya como Presidente, Andrés Manuel López Obrador pudo cumplir a cualquier costo, incluso ordenando incumplir la ley, vía memorando, a sus secretarios de Gobernación, Educación y Hacienda, empieza a hacer agua gracias al trato de excepción que le merece la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

En Oaxaca, concretamente la Sección XXII, ya se dio a la tarea de repartir las plazas entre los profesores que puedan comprobar haber participado en el 80 por ciento de marchas, bloqueos y plantones, es decir, en no asistir a las aulas a dar clases a los niños so pretexto de luchar por sus reivindicaciones salariales.

Excluidos del reparto quedarán quienes se ajustaron a las reglas de la “mal llamada” Reforma Educativa de 2013, la de Enrique Peña Nieto. Es decir, los que se sometieron a evaluación y también quienes permanecieron en las filas institucionales del SNTE.

Conforme a la circular del 30 de julio, emitida por la Secretaría del Trabajo y Conflictos de la Sección 22 (de la que da cuenta el periódico El Universal), quien pretenda ocupar la vacante de inspector general de zona escolar número 10 de la ciudad de Matías Romero deberá, además de cumplir con los requisitos de rutina, “no haber pertenecido a la Vanguardia Revolucionaria (de Carlos Jonguitud Barrios); no ser directivo o asesor pedagógico producto de la reforma educativa…”.

Tampoco podrá optar quien haya abandonado el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) o participado o esté “actualmente en algún programa de la reforma educativa” de 2013.
La educación en Oaxaca ha vuelto a ser propiedad de la Sección 22, como lo determinó Heladio Ramírez López antes de entregar el gobierno estatal a Diódoro Carrasco. La perdió por un tiempo, pero mantenerse leal al movimiento de López Obrador le ayudó a recuperar lo que fue suyo.

Por eso, la Sección 22, según su vocero, Wilbert Santiago, puede negarse a dar constancia de “militancia” a profesores que pertenecen al Sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación, el cual, para la Coordinadora, es espurio.

De igual manera, se niega a dar trámite a peticiones de profesores “charros”, es decir, a los que permanecen en el “sindicato nacional, en el grupo de Elba Esther Gordillo o a uno que solamente respaldó la imposición de la reforma educativa… la constancia de participación sindical es la ratificación de la militancia de los compañeros”.

Por donde aborde el tema, el Presidente no podrá negar el retroceso en materia educativa.

Y todo porque la CNTE fue el único sindicato que se mantuvo leal a su movimiento.

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