Sólo para iniciados – Juan Bustillos

Cae el último contrapeso de AMLO

Publicado por Impacto.mx

¿Por qué, a 10 años de concluir su gestión, renuncia el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a una posición que le garantiza todo lo que un hombre público puede desear: Salario envidiable, pensión más que suficiente para una vejez tranquila, importancia política, interés de toda clase de litigantes y fuero constitucional?

A todo eso renuncia Eduardo Medina Mora, un político de excepcional inteligencia y con una carrera que incluye la dirección de lo que fue el Cisen, la Secretaría de Seguridad Pública, la PGR y las embajadas en Londres y Washington.

A la vista no hay explicación posible, pues nadie, en sus cabales, renuncia, sin razón, a todo lo que significa ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La única especulación válida es que fue convencido de dejar su oficina a quien propondrá el Presidente López Obrador y el Senado de la República aprobará de manera automática, de tal suerte que, poco a poco, la Cuarta Transformación dominará, del todo, al único Poder de la Federación que aún tiene autonomía constitucional.

Una vez que Medina Mora se vaya, y llegue otro en su lugar, la Cuarta Transformación será irresistible.

Especular que la causa es su presencia en la boda de la hija de Juan Collado es bordar en el ridículo; se antoja más creíble que, al final, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, sí reuniera evidencia financiera que mancharía la reputación del ministro y que, a partir de esto, prefirió una negociación que le permitirá una salida honrosa, sin escándalo.

Más temprano que tarde se conocerá la versión que se acerque a la realidad, pero lo innegable es que, al margen de las razones de Medina Mora, la 4T se quitó de en medio uno de los últimos obstáculos que tenía en la Corte. A partir de ahora, poco o nada se le resistirá.

¿Qué tan saludable es para la República?

Sin duda es mala noticia porque López Obrador tendrá en sus manos el poder absoluto, como en los viejos tiempos del priísmo, cuando la oposición no existía o era meramente testimonial.

Conforme a la definición constitucional, Andrés Manuel encarna al Poder Ejecutivo Federal, Morena controla el Congreso de la Unión y la Corte va en camino de ser suya, sólo suya.

En otras palabras, sin oposición partidista, con los empresarios jugando a que invertirán y están con él, y con la prensa día a día más famélica, ya no tendrá contrapeso.

En apariencia es el estado ideal para quien se ha propuesto cambiar hasta el estilo de caminar del país, pero no es así.

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