¡UNETE!

Ningún agorero de ningún tipo de desastres hubiera anticipado lo que hoy vive la sociedad mexicana.  Nadie, también sabe bien a donde vamos, ni cuando llegaremos.  Lo único que conocemos es que no hay para cuando, la inteligencia humana, soberbia y vanidosa, podrá hacernos libres de la pandemia, del confinamiento, del fracaso económico  y del coraje por todos estos factores, sinónimos de un apocalipsis que a veces pensamos que será cierto.

Los riesgos, son mayores que los costos y eso duele y acrecienta nuestra impotencia.  

La experiencia motiva más que aconseja.  No hay mal que dure 100 años, ni loco que los aguante.  Pero eso no consuela.  Cómo explicárselos a quienes han sucumbido víctima de este bicho, como entenderlos a quienes, aún, nos escondemos del mismo.

Por eso, en medio de la circunstancia adversa, han sido los jóvenes, quienes, con firmeza, relevaron a nuestra generación de padres y abuelos y nos recordaron que, la mejor energía es la unidad y el entusiasmo.

Confirmar nuestra fé y esperanza en nosotros mismos.   Comprobar que la humanidad como especie, no está sola ni abandonada. Son poderosas herramientas para preservar en el esfuerzo, multiplicar entusiasmo y consolidar inteligencia.

Algún día, venceremos al bicho… es cierto.

La lección nos la han recordado los jóvenes, que, no cabe duda, han sido, una vez más, los actores principales para entenderlo.

Hay muchos que arriesgan su vida por los demás.    

Hay muchos que sin miedo a la contaminación, cumplen con sus servicios en un hospital, al que, todos los días le niegan la patente de cementerio.

Hay muchos que, sin titubear van al encuentro de ese enemigo invisible para, con la mano, detenerlo.

Hay muchos… en quienes creer, por su solidaridad, que la humanidad no está sola, ni lo estará nunca.

Por eso, debe haber muchos, que reconozcamos su pasión por salvarnos, así sea, con el más pequeño de los testimonios, el más imperceptible de los homenajes…que para ser válidos, honestos y útiles, solo necesitan la palabra  GRACIAS!

Unete! nos dijeron… para encender, en tu ventana, en tu azotea, una luz, la luz que los jóvenes de  Teziutlán y de Chignautla, llamaron con toda verdad y justicia… la luz de la esperanza.

Hacia mucho tiempo que en las calles de Teziutlán.. no sonaban las campanas..   Al vuelo, como en los días de gloria deben sonar…. hacia tiempo que no habíamos encontrado en el ulular de las sirenas de ambulancia y patrullas, el mensaje de hermandad y hacia mucho tiempo, que no habíamos entendido que la luz más tenue en nuestras manos se convertía en el mensaje más firme, fuerte, categórico para agradecer, a quienes dan, ahora mismo, su vida, por los demás..

Y Teziutlán, vibro… y  movió a muchos mexicanos dentro y fuera del país…  los movió a reconocer que, pase lo que pase… saldremos adelante…

Y todo en una luz de esperanza, y todo en un llamado que para ser justo y perdurable, tuvo que venir de nuestros jóvenes, que con honestidad y transparpencia, nos convocaron para agradecer a los trabajadores de la salud, nos unificaron para aplaudir, un largo, sonoro aplauso que oímos todos en todo Teziutlán y Chignautla.. y que oyeron quienes, sin conocer miedos, ni medir riesgos, todos los días, entregan su vida a los demás..

Y fueron los jóvenes quienes nos hicieron volver la mirada hacia el Cristo de nuestro cerro de Chignautla, para clamar por su misericordia y encomendarle cuide a madicos, enfermeras, enfermeros, camilleros y trabajadores de la salud.

Y fueron los jóvenes, la mayoría hijos de hermanos y hermanas que sucumbieron en esta lucha infernal y también hijos de hermanos y hermanas que le ganaron la batalla al bicho…

Gracias… Gracias… esa ansiedad que se volvió un testimonio de fortaleza… tendría que venir de nuestros jóvenes… y que también devolvieron, multiplicaron firmeza y valor en todos los que, agazapados en nuestras casas, habíamos perdido el rumbo…  

En esa jornada de gratitud que vivimos el viernes pasado en la noche… Volvimos a nacer a la fé y a esperanza…claro… tenían que ser nuestros jóvenes quienes nos los recordaran..

Bendita juventud que nos contagió de entusiasmo y porvenir…

Gracias jóvenes y señoritas de Unete!…..  hicieron el milagro!

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