¿Y el cubrebocas?

Por Alejandra Gomez Macchia.

El personaje principal de esta pandemia no ha sido un hombre o una mujer, sino un objeto desechable y barato desdeñado en México: el cubrebocas.

Cuando todo esto comenzó, lo primero en agotarse en las farmacias fueron el paracetamol y los geles antibacteriales; éstos últimos hoy se venden hasta en la vía pública, ofertándose en varias presentaciones desde las cajuelas de automóviles privados. Yo he visto una buena cantidad de gente vendiendo gel en las esquinas.

Creo que no es complicado hacerlo pues es básicamente es alcohol cuajado… pero eso es otro asunto.

Una de las acciones más importantes que publicó la OMS desde que el virus salió de Wuhan fue el lavado de manos (por al menos veinte segundos).

El lavado de manos, y no el uso de cubrebocas, se impuso como la operación reina para protegernos del Covid.

Memes fueron y vinieron en las redes. Los artistas e influencers de ayer y hoy grabaron videos para animar a la gente a lavarse las manos. Y es que un hecho es innegable: por lo menos en México estamos muy mal acostumbrados respecto al buen hábito de lavarnos las manos; como la fritanga nos agarra en la calle, y la que sirve esa fritanga está ungida por un santo desconocido y ha generado inmunidad a la tifoidea y otros males estomacales, uno solía entrarle con mexicana alegría al taco y a la memela sin pasar por el tocador, ni siquiera reparábamos en quitarnos el cochambre con esas toallitas que antes sólo servían para limpiarle las nalgas a los bebés, pero que ahora se usan hasta para quitarnos el bilé y las plastas de rimmel. ¿Y qué sucedía si salíamos del metro y nos dirigíamos al changarro de las cemitas? Lo máximo que podía pasarnos era hacernos acreedores a una diarrea de dos días. Punto.

Pero las cosas ya no son como eran, ni volverán a serlo.

Nunca pensé que mis manos llegarían a consumir más alcohol que mi boca o mi hígado, sin embargo, a partir de marzo pasado el alcohol en gel le arrebató su sitio de honor al tequila y al vodka.

¿Qué pasa con el cubrebocas?

Desgraciadamente somos un pueblo que obedece poco, pero cuando llega a obedecer hace caso a los insensatos que aparecen en la tele.

Así pues, si la banda ve al presidente tan campante en sus mañaneras, sin usar cubrebocas y encomendándose a un escapulario, la borreguiza lo sigue

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